Que la persona que te gusta diga que pareces un perro grandote no significa que te haya descartado. Aquí verás por qué esa frase puede ser un cumplido o una señal de agobio, qué gestos muestran interés de verdad y qué mensaje enviar si fuiste demasiado rápido.
La persona que te gusta te dice que pareces un perro grandote. En tu cabeza se convoca una reunión de urgencia: «¿Le parezco tierno?», «¿No me ve como hombre?», «¿Me acaban de bajar de persona a mascota?».
Respuesta corta: con esa comparación sola no se puede saber si le gustas o no. Se le dice a una pareja y también a un buen amigo. Por lo mismo, tampoco prueba que le gustes. Más que el apodo, importa cómo actúan los dos y cómo muestran lo que sienten.
¿Qué significa «pareces un perro grandote»?
Puede referirse a cosas como estas:
- Te haces amigo de todo el mundo
- Cuando estás contento, se te nota en la cara
- Te acercas mucho a quien te gusta
- Dices que estar juntos te da calma
- No sabes disimular las ganas de mimos
Pero la misma frase puede venir con sentimientos muy distintos:
- Cariño: «Me lo paso bien contigo», «Eres sincero y tierno»
- Neutral: «Se te nota todo», «Te encariñas rápido»
- Agobio: «Estás demasiado cerca», «No puedo seguir tu ritmo»
El tono no basta para saberlo. Que lo diga con cara seria no lo convierte en un insulto, y que se ría no significa que esté coqueteando. Fíjate en lo que pasó justo antes y en cómo te trata después.
¿Y si lo dijiste tú primero?
Si preguntaste «¿A que parezco un perro grandote?» y te respondió «La verdad es que sí», no es un apodo que te haya puesto de la nada. Solo estuvo de acuerdo con tu propia comparación.
Es pronto para pensar que te ha metido para siempre en la categoría de mascota. Al fin y al cabo, la solicitud para unirte a los perros la mandaste tú.
🐕 «Creo que soy un perro grandote».
👤 «Sí, muy grandote».
🐕 «¿¡Entonces como hombre ya estoy acabado!?».
👤 «La solicitud la enviaste tú».
Tierno y atractivo pueden ir juntos
Que alguien te parezca tierno no choca con que te guste como pareja. Hay gente que parece muy segura y, a solas, es de lo más mimosa. Al revés, también hay quien te tiene mucho cariño y no quiere nada romántico.
Por eso conviene fijarse en cosas así:
- También te escribe o te saca conversación
- Los planes para el próximo encuentro se vuelven concretos
- Te da la mano o se agarra de tu brazo por su cuenta
- A veces es quien empieza un beso u otro gesto cariñoso
- Puede decirte lo que no le gusta y la relación sigue
Justo después del comentario del perro, lo que hay que averiguar no es si eres lo bastante varonil, sino qué distancia le resulta cómoda. Si el perro grandote y tierno de repente empieza a ladrar «¡Mírame como hombre!», va a preocupar por otros motivos.
Si hubo un beso, ¿lo demás también vale?
Darse la mano, abrazarse, besarse, ir más allá: no es un pase con todo incluido. Cada cosa es una decisión aparte. Que alguien quisiera un beso no quiere decir que quiera lo siguiente.
Si se pone tenso, se queda callado, duda o se aparta, para ahí y pregunta. Si te dice que no, para. Lo que estuvo bien la última vez hay que volver a preguntarlo esta vez.
A quien le cuesta decir que no, un «avísame si no te gusta» todavía le deja todo el peso. Mejor pregunta tú antes de que se tense: «¿Hasta aquí está bien?» o «¿Lo dejamos aquí por hoy?».
No le metas prisa para responder y no te enfades si te dice que no. Decir «Gracias por decírmelo» está bien, pero la próxima vez baja tú el ritmo para que no tenga que esforzarse en frenarte.
Esperar no sirve para ponerle a prueba. Sirve para que los dos tengan espacio para elegir a gusto.
El consentimiento en la intimidad / RAINN
El cuerpo quiere aprobarlo ya
🧠 «En una relación también importan la forma de vivir y los valores».
❤️ «Quiero que nos llevemos bien».
🐕 «¡¡¡QUIERO ABRAZOS TODOS LOS DÍAS!!!».
🧠 «Todavía estamos con el orden del día».
🐕 «¡¡APROBADO POR MAYORÍA!!».
Hay quien quiere casarse sobre todo porque quiere estar pegado a su pareja todos los días. Se entiende. Pero vivir juntos o casarse también afecta al tiempo, al dinero y a la vida diaria de los dos. No lo decidas solo para quedarte tranquilo; conviene hablar de lo que quieren los dos.
El cuerpo es un miembro importante de la comisión. Pero no puede disolver el parlamento él solito.
La próxima vez, menos palabras y más paciencia
Si tomaste por sorpresa a la otra persona, un mensaje corto y concreto es mejor que una disculpa larguísima. Por ejemplo:
«¡Hoy lo pasé muy bien! Perdona por ir un poco rápido y sorprenderte. Gracias por contarme cómo te sentías. Me gustaría que sigamos conociéndonos a un ritmo cómodo para los dos. ¡Qué ganas de la próxima vez!».
Preguntar una y otra vez «¿No te caigo mal?» o «¿De verdad está todo bien?» es pasarle el trabajo de tranquilizarte. Dilo una vez; la prueba de verdad es si en el próximo encuentro sabes esperar.
🐕 «¡¡ME GUSTAS!!».
👤 «Despacito, por favor».
🐕 «¡¡ENTENDIDO!! (se sienta)».
👤 «…Bueno, ¿vamos a pasear?».
🐕 «¡¡¡SIIIIIII!!!».
Que te digan que pareces un perro grandote no es un sello de rechazo, y no hace falta que dejes de serlo. Lo que hace falta es la amabilidad, muy humana, de saber frenar.



