Reservas una habitación para desconectar y resulta que la estancia incluye un interrogatorio. A los acompañantes de Conan les vendría bien contratar un seguro contra giros de guion.
Pero ¿qué ocurre realmente? ¿El niño atrae los delitos o es una broma que nos gastan las historias?
Estar en el lugar no te convierte en culpable
Conan es Shinichi Kudo, un joven detective que acabó atrapado en el cuerpo de un niño. Bajo otra identidad resuelve casos mientras intenta descubrir los secretos de la Organización de los Hombres de Negro. Esa es la premisa oficial.
No existe una regla de la serie según la cual su presencia haga que alguien decida cometer un crimen. Los delitos tienen sus responsables. Imaginar al inspector pensando «¿otra vez este crío?» tiene gracia, pero no explica las causas de cada caso.
No vemos todos los días del personaje
Imagina que el grupo llega a un hotel, cena, duerme y vuelve a casa. Un descanso estupendo. Como relato de misterio, en cambio, no hay pistas que interpretar ni sospechosos a los que observar.
Cuando una coartada no encaja y un detalle insignificante da la clave, entonces sí hay capítulo. La serie escoge los días que contienen una incógnita interesante, no ofrece un diario de absolutamente todo lo que hace Conan.
Si contamos solo los viajes que se convierten en episodios, la tasa de incidentes parece disparatada. Hemos elegido una muestra bastante peculiar.
Un detective necesita algo que investigar
Un tren aporta horarios y pasajeros; una mansión, habitaciones y secretos; una excursión, un escenario distinto para el mismo juego: observar, sospechar y encontrar una explicación.
Sucede algo parecido en una serie médica llena de urgencias. No es que el médico provoque las enfermedades: la cámara aparece cuando tiene una decisión difícil que tomar.
Quienes sí tienen mala suerte son sus acompañantes
Conan obtiene otro enigma que resolver. Los demás descubren que su escapada de fin de semana ha mutado en una declaración policial.
El chiste del «pequeño imán de asesinatos» funciona porque el contraste es absurdo. Pero la respuesta es narrativa: no seguimos a Conan porque cause los casos; seguimos los casos porque Conan es quien los resuelve.
Ojalá le toque un viaje tranquilo. Aunque ese episodio apenas duraría dos páginas.
Referencia: Sitio oficial de Detective Conan, Shogakukan
