Son las 9:30 y ya tengo hambre. La comida del banquete es a las 11:30. Comer ahora podría quitarme el apetito para el menú que espero con ganas. Así que bebo agua y aguanto. La comida promete.
También hago cuentas: 30.000 yenes de regalo, transporte, ropa y pequeños preparativos. Unos 40.000 en total. ¿No es casi un presupuesto de vacaciones? Los 30.000 son mi regalo para esta boda, no una norma para todo el mundo.
Un viaje me dejaría elegir más cosas
Con ese dinero podría hacer una escapada por Japón y elegir el destino y la comida. Pero ir a la boda de un amigo cercano significa algo más que pagar por un menú y medio día de diversión.
Quizá luego recuerde: «Viniste aquel día». Me hace pensar en lo agradecido que estuve a los amigos que me vieron después de una ruptura o al dejar un trabajo. Para ellos pudo ser solo comer y hablar. Para mí queda que estuvieron allí en esa etapa.
Puede haber buenos motivos para no asistir. Faltar a una boda no significa automáticamente dañar una amistad. Esta vez podía ir y quería compartir ese día.
«Ven desde lejos, gasta varias decenas de miles de yenes y reserva medio día» sería una petición enorme cualquier otro día. La boda da a todos una razón para organizarse.
Quiero celebrar, pero también protestar por escribir la dirección a mano
Preparar el sobre japonés del regalo supone escribir nombre, cantidad y una dirección larga en el pequeño sobre interior. ¿Esta parte no podría ser un formulario?
Tiene una función: la guía de Zexy explica que esos datos permiten identificar quién dio cuánto si los sobres se separan o mezclan. La tienda de Japan Post también explica cómo escribirlos.
Identificar el regalo importa. Eso no obliga a disfrutar de escribir 40 caracteres de dirección en un papel diminuto.
Puedo querer celebrar a mi amigo y preguntarme quién diseñó estos pasos. El regalo está listo. La dirección está escrita. Me alegra haber venido. Ahora, por favor, que llegue la comida.



