Las instrucciones de entrada decían: «Derecha dos veces hasta 3; izquierda una vez hasta 7». Son números inventados para no publicar la combinación real. Pero ¿dos veces qué? ¿Dos marcas? ¿Dos vueltas después de llegar al 3? El buzón acababa de convertirse en un rompecabezas.
Se cuentan las veces que aparece el número
En este mecanismo había que girar a la derecha, pasar por el 3 una vez y detenerse al llegar al 3 por segunda vez. Después, girar a la izquierda y parar en el primer 7.
Entendido. Lo hice. Seguía cerrado. Ya sabía leer la combinación y aun así perdía contra un buzón.
Primero reiniciar; después, empezar de nuevo
Había empezado justo después de mis intentos anteriores. Esta cerradura necesitaba tanto los números como la secuencia de giros correcta.
Di varias vueltas en la dirección inicial indicada y repetí los pasos. Se abrió. No había que cambiar los números: había que empezar de cero. Parecía que el dial guardaba el fantasma de los intentos anteriores.
Con los números ficticios, los pasos eran:
- Reiniciar dando varias vueltas en la dirección inicial indicada.
- Girar a la derecha, pasar una vez por el 3 y parar en el segundo 3.
- Girar a la izquierda y parar en el primer 7.
- Abrir el mando o la puerta según las instrucciones del buzón.
Es un ejemplo de este mecanismo; otros modelos pueden funcionar de otra forma. Consulta primero la guía del edificio o del fabricante. No fuerces la puerta. Vuelve a empezar y, si no funciona, pregunta a la administración.
«Reinicia, pasa una vez por el 3 y para la segunda» habría ahorrado dudas. Si los números parecen correctos, comprueba también si falta un paso previo.
