¿Qué queda después de mejorar tu porcentaje de victorias? Juegos, inversión y trabajo: pensar también en la vida cuando las cosas salen mal

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Investigas equipos de Pokémon, revisas combates y ajustas las reglas para elegir con qué Pokémon entrar. Al principio, descubrir cosas nuevas resulta entretenido. Pero, cuando ya tienes claro qué hacer, de pronto te preguntas:

«¿A partir de aquí toca repetir lo mismo cientos de veces?»

Quieres ganar. Pero, si sigues dedicando tiempo a subir poco a poco una cifra, ¿qué le quedará a tu yo de mañana?

La pregunta no se limita a los juegos. Invertir, trabajar, cambiar de empleo o crear algo con otras personas también implica resultados que no podemos anticipar del todo. Sin embargo, el dinero, la salud y las relaciones no se pueden tratar igual que una puntuación dentro de un juego.

Conviene plantearse dos cosas: «Si sale bien, ¿qué obtengo?» y «Si sale mal, ¿qué pierdo?». Además, hay cosas importantes, como divertirse o descansar, que no necesitan convertirse en un producto terminado.

Cuando dejamos de perseguir únicamente el porcentaje de victorias, la vida cotidiana empieza por fin a aparecer en nuestra pantalla de estrategia.

1. Encontrar una pequeña ventaja no garantiza seguir ganando

En los combates de Pokémon, puedes estudiar las configuraciones más utilizadas, identificar rivales difíciles y probar criterios de selección y cambio. Ejecutar decenas de miles de simulaciones también puede ser divertido.

Pero aumentar el número de repeticiones no significa haber reproducido fielmente los combates reales. Importan cómo se eligen los rivales, las decisiones de los jugadores, las reglas, las tendencias y las jugadas que el modelo no contempla. Si los supuestos están equivocados, obtener cifras muy precisas puede ser tan solo calcular con mucha precisión a partir de supuestos equivocados.

Por eso, no podemos afirmar que «el porcentaje real de victorias de un equipo fuerte termina estabilizándose en el 54–55 %» como si fuera una ley general del juego.

Por ejemplo, aunque supongamos que la probabilidad de ganar en determinadas condiciones es del 55 %, eso no significa que en 100 combates vayas a ganar exactamente 55. Puede haber rachas de derrotas y, si cambian los rivales o el entorno competitivo, también puede cambiar el propio supuesto del 55 %.

Además, en actividades donde se gana o se pierde dinero, contar las victorias no basta. Imaginemos, solo para explicarlo, un sistema en el que ganar aporta 1 y perder resta 2. Incluso con una probabilidad de victoria del 55 %, el resultado medio por intento sería de −0,35. Es un cálculo hipotético, no el rendimiento de un juego o de una estrategia de compraventa concretos.

Es arriesgado meter el mahjong, el póquer, las apuestas deportivas y la compraventa a corto plazo en el mismo saco de «si repites lo suficiente, acabarás aprovechando una pequeña ventaja». Son distintas cuestiones haber comprobado que la ventaja existe, haber incluido comisiones y pérdidas, y poder seguir participando sin quedarte antes sin recursos. Este artículo no recomienda apostar ni operar a corto plazo.

¿Te gusta el tiempo dedicado a descubrir estrategias, quieres subir en la clasificación o disfrutas jugando con amigos? Puedes empezar por separar esos objetivos. Si lo que te divertía era buscar la mejor jugada, no estás obligado a repetirla indefinidamente una vez encontrada.

2. Que cambie la puntuación no borra el tiempo que has disfrutado

En algunos juegos, el cambio de temporada modifica el tratamiento de las posiciones o de las puntuaciones. Si cambian las reglas o las tendencias, el equipo que era fuerte ayer puede dejar de serlo hoy.

Cuando una cifra es el único resultado que cuenta, es comprensible cansarse y pensar: «Con lo que me costó subir, ¿ahora toca empezar otra vez?». Pero eso no significa necesariamente que de aquel tiempo no haya quedado nada.

Reírte con amigos, disfrutar de un combate emocionante, notar que has mejorado un poco o desconectar del trabajo. Que no puedas poner estas experiencias en tu currículum no les quita valor.

Si cada vez que empezaras una afición tuvieras que pasar una entrevista con preguntas como «¿Se puede monetizar?» o «¿Sirve para demostrar experiencia?», la diversión sería la primera en presentar su renuncia.

Está bien terminar diciendo: «Hoy me lo he pasado bien». Por otro lado, si pesa más la obligación que el disfrute, puedes jugar menos combates, cambiar de forma de jugar o alejarte un tiempo. Fijar de antemano cuánto tiempo y dinero quieres dedicar, en vez de decidirlo cuando ya estás frustrado, facilita revisar después lo ocurrido.

3. Si disfrutas analizando, puedes dejar algo también fuera del juego

No hace falta convertir todo el ocio en resultados tangibles. Pero, si te gusta analizar o crear, también puedes disfrutar dando otra forma a lo que has pensado dentro de un juego.

  • Aprovechar la experiencia comparando equipos de Pokémon para crear una pequeña herramienta de evaluación que deje claras las condiciones de la comparación.
  • Revisar situaciones en las que dudaste al elegir Pokémon y escribir un artículo que explique por qué tomaste esa decisión en esas condiciones.
  • Organizar las decisiones de atacar o retirarse en mahjong según la información disponible en ese momento, sin juzgarlas solo por el resultado posterior.
  • Usar ejemplos hipotéticos de póquer para crear material didáctico que muestre la diferencia entre porcentaje de victorias y ganancias o pérdidas.
  • Convertir los sesgos de los datos o los problemas al contabilizar costes detectados al evaluar operaciones en mejoras del procedimiento de evaluación.
  • Crear una interfaz de análisis y mejorar su presentación y sus controles para que otras personas puedan cambiar las condiciones sin perderse.

Así, lo que queda no es solo una posición en la clasificación. También pueden quedar formas de plantear hipótesis, llevar registros, explicar, calcular o desarrollar aplicaciones.

Ahora bien, construir una herramienta no garantiza que sea correcta, ni publicarla garantiza que se convierta en trabajo. Conviene documentar también los supuestos y aquello que no logra reproducir. Una interfaz bonita no debería presentar como certezas cosas que todavía no sabemos.

Al publicar, hay que prestar atención a las condiciones de uso del juego y de los materiales, a los datos personales y a la información confidencial del trabajo. Los datos y procedimientos de una empresa no se pueden trasladar sin más a un GitHub personal o a un portafolio. Dentro de lo autorizado, una opción es utilizar ejemplos propios o datos ficticios.

Una idea parecida sirve para mejorar procesos de trabajo, utilizar IA o VBA, redactar procedimientos y definir requisitos. No se trata solo de explicar cuántas horas dedicaste, sino qué comprobaste, qué cambiaste y hasta dónde pudiste verificarlo. Eso puede ser útil en otro empleo, pero no garantiza una buena evaluación ni el éxito al cambiar de trabajo.

4. El dinero puede ampliar tus opciones, pero invertir no es lo mismo que proteger la vida cotidiana

Disponer de cierto margen económico puede facilitar afrontar gastos inesperados, plantearse una pausa o prepararse para dejar un trabajo que no encaja contigo. Asegurar el dinero que sostiene tu vida significa algo más que aumentar una cifra en una pantalla.

Pero no existe un camino automático de «invertir» a «tener más libertad». Los precios pueden caer, puede resultar difícil vender cuando necesitas el dinero y las pérdidas pueden persistir. Mantener una inversión durante mucho tiempo tampoco garantiza recuperar lo perdido.

La Agencia de Servicios Financieros de Japón explica que conviene distinguir entre ahorro e inversión según la economía del hogar y los planes de vida. El largo plazo, las aportaciones periódicas y la diversificación son enfoques para acumular patrimonio, pero invertir conlleva el riesgo de perder parte del capital. El interés compuesto consiste en reinvertir los rendimientos obtenidos; no es un mecanismo que prometa una ganancia fija cada año. Principios de formación de patrimonio de la Agencia de Servicios Financieros de Japón

«¿Puedo conservar este dinero con seguridad?», «¿Qué posibilidades tiene de crecer?» y «¿Podré utilizarlo cuando lo necesite?» son preguntas distintas. Conviene diferenciar el dinero para los gastos cotidianos, los próximos desembolsos y los imprevistos de los fondos destinados a inversiones cuyo valor puede fluctuar.

La guía para inversores de la SEC de Estados Unidos también invita a revisar los objetivos, el plazo hasta necesitar el dinero y las pérdidas que se pueden soportar, además de los costes y la facilidad para convertir la inversión en efectivo. Los detalles de cada sistema varían según el país, pero la recomendación de no fijarse solo en la rentabilidad resulta útil. Características y riesgos de los productos de inversión

No conviene intentar recuperar pérdidas aumentando la inversión con dinero prestado o reservado para vivir. Invertir o no, y cuánto se puede destinar sin perjudicar la vida cotidiana, depende de los ingresos, los gastos, las deudas, las necesidades y los plazos. Este artículo no puede establecer una obligación ni una distribución de fondos válida para todo el mundo.

La relación entre ingresos y estado de ánimo tampoco ofrece una garantía sencilla. Un estudio de 2023 que reanalizó datos de adultos con empleo en Estados Unidos encontró una asociación positiva entre los ingresos del hogar y el bienestar emocional cotidiano, pero la forma de esa relación variaba entre distintos niveles de bienestar. Se trata de un análisis de datos observacionales: no demuestra que aumentar el patrimonio mediante inversiones haga crecer necesariamente la felicidad o la libertad de una persona. Estudio sobre ingresos y bienestar emocional

Aumentar el dinero disponible y sacrificar para ello el sueño o las relaciones importantes no son un mismo objetivo. También merece la pena preguntarse si, al intentar aumentar el saldo, estamos perdiendo precisamente la vida que ese saldo debía proteger.

5. Además de ganar, importan poder elegir, sentirse capaz y conectar

La teoría de la autodeterminación, presentada por Ryan y Deci en su síntesis de 2000, considera la autonomía, la competencia y la relación con otras personas como necesidades psicológicas básicas. Examina la relación entre los entornos que las favorecen, la motivación y el estado psicológico. No son tres botones que garanticen la felicidad, sino una posible perspectiva para revisar nuestras actividades. Resumen del artículo sobre la teoría de la autodeterminación

En palabras cotidianas, podemos plantearlo así:

  • ¿Estoy eligiendo algo con lo que me siento de acuerdo?
  • ¿Estoy ampliando lo que sé hacer al probar y aprender?
  • ¿Tengo personas con las que puedo relacionarme con confianza?

Aunque pierdas una partida, puede haber valor en comentar lo ocurrido con amigos o aprender una nueva jugada. A la inversa, si subes en la clasificación, pero no puedes parar y sigues por miedo a la reacción de los demás, quizá merezca la pena revisar tu manera de jugar.

En el trabajo, que quede un producto terminado tampoco siempre basta. Importa poder hablar sobre qué se va a crear, recibir las explicaciones y el apoyo necesarios y tener margen para aportar ideas. No significa decidirlo todo por tu cuenta, sino entender los motivos y poder expresar tu opinión.

6. Al crear con otras personas, comparte también el propósito, las responsabilidades y cómo decir que no

Crear herramientas, artículos o procesos con otras personas permite descubrir cosas que no habrías visto a solas. También está la satisfacción de que alguien utilice lo que habéis terminado.

En un estudio de 2021, Martela y sus colegas siguieron durante seis meses a trabajadores de Chile. La sensación de elegir de forma acorde con la propia voluntad y de contribuir positivamente a otras personas predijo la percepción posterior de que el trabajo tenía sentido. Sin embargo, fue un estudio observacional basado en autoinformes; no demostró que colaborar, por sí mismo, mejorase la felicidad o la salud. Estudio longitudinal sobre el sentido del trabajo

Para colaborar bien, no basta con decir «vamos a esforzarnos juntos». Antes de empezar, conviene aclarar algunas cosas:

  • ¿Qué vamos a crear y para quién?
  • ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de cada persona y qué puede decidir?
  • ¿Contamos con tiempo, presupuesto y apoyo suficientes?
  • ¿Con quién hablaremos si cambian las condiciones durante el proceso?
  • ¿Cómo registraremos y reconoceremos los resultados y las contribuciones?
  • ¿Cómo plantearemos reducir o interrumpir el trabajo si la carga se vuelve excesiva?

Si el objetivo cambia constantemente, solo aumentan las responsabilidades, los criterios de evaluación se modifican a posteriori o decir que no provoca ataques personales, no conviene seguir únicamente porque «colaborar debería ser bueno».

En vez de juzgar la personalidad de alguien, concretar qué ocurre y qué impide hacer facilita hablar del problema y tomar decisiones. Las tareas de apoyo necesarias también tienen valor, pero, si una sola persona las asume indefinidamente, hay un problema de reparto que revisar.

Tampoco se trata de abandonar unilateralmente el trabajo ya asumido. Se pueden confirmar responsabilidades y plazos, explicar la carga y sus efectos, y hablar de una transición o de cambios. Colaborar no es lo mismo que aceptar todo sin límite.

7. Cinco grupos de actividades para ver qué aumentar y qué reducir

La siguiente clasificación no es un orden de prioridades establecido por la investigación. Es una forma de revisar en qué empleas tu tiempo. Una misma actividad puede encajar en grupos distintos según tus circunstancias y tu manera de realizarla.

Lo que sostiene la vida cotidiana

Conocer los gastos diarios, ahorrar según el uso previsto del dinero, mantener unos gastos fijos asumibles, descansar, dormir, alimentarse y hacer ejercicio acorde con el estado de salud. También cuentan las consultas y la atención que necesites, y saber a quién acudir si tienes problemas de trabajo o vivienda.

En vez de convertir la inversión en una obligación para todos, primero hay que mirar qué necesita protección en la vida actual. Reducir gastos fijos no siempre es mejor: no se trata de recortar una vivienda segura ni la atención médica necesaria.

Lo que deja capacidades o registros

Mejorar procesos de trabajo, redactar procedimientos, aprender a usar IA o VBA, crear aplicaciones, artículos y herramientas de análisis, mejorar interfaces y definir requisitos. Conviene registrar lo que hiciste dentro de lo que puedes comprobar.

No hace falta inventar grandes logros para llenar el currículum. Una mejora pequeña también cuenta si puedes explicar el problema, la solución que ideaste y el resultado verificado. La autorización para publicar ese trabajo debe comprobarse por separado.

Lo que conviene elegir revisando sus condiciones

Cambiar de empleo, tener una actividad profesional adicional, crear en colaboración, participar en proyectos de empresa o comunidades, mantener una relación de pareja o casarse. Además de las expectativas, importan el tiempo, los costes, los papeles de cada persona y cómo se hablará cuando surjan desacuerdos.

Una relación o un matrimonio no son metas obligatorias ni productos que se eligen solo por su balance de costes y beneficios. Construir una relación respetando lo que quieren ambas personas es distinto de comparar las condiciones de un contrato de trabajo.

Lo que permite disfrutar del momento

Pokémon, mahjong sin apuestas, otros juegos, manga, anime, karaoke, paseos, baños termales o análisis por afición. Divertirse, relajarse o poder hablar con alguien ya son razones suficientes.

Si además sirven de material para un artículo o una creación, eso es un disfrute añadido. Si no, no han fracasado como forma de ocio.

Lo que conviene revisar por si la carga está aumentando

Perseguir una puntuación a costa del sueño, gastar dinero necesario para vivir en sistemas gacha o apuestas, publicar solo para obtener aprobación, asistir a reuniones sin un propósito claro o asumir trabajo sin límites de responsabilidad.

No se trata de declarar mala una actividad solo por su nombre, sino de preguntarse: «¿Sigo aunque quiera parar?», «¿Estoy usando tiempo o dinero que no pensaba dedicar a esto?» y «¿Está afectando a mi salud o a mis relaciones?». Antes de invertir todavía más para recuperar lo perdido, conviene parar y ordenar la situación.

8. Mira tanto lo bueno en promedio como el daño cuando algo falla

Supongamos que un análisis hipotético de combates muestra un equipo con un porcentaje medio de victorias del 54 %, pero de solo el 33 % contra un rival concreto. Estas cifras tampoco son mediciones reales: sirven para ilustrar una forma de pensar.

¿Conviene aumentar la media o reforzar la respuesta frente al rival difícil? Depende de la frecuencia con la que aparezca y de la fuerza que se pierda en otros enfrentamientos. Mejorar la cifra más baja no siempre produce el mejor equipo.

En la vida también podemos mirar más allá del salario o de lo atractivo que parece algo y pensar qué ocurrirá si surgen dificultades. Puede reducirse el trabajo, empeorar la salud, faltar una persona en una creación conjunta o caer el mercado justo cuando necesitas el dinero. En esos casos, importa saber si puedes modificar gastos o responsabilidades y si tienes a quién consultar.

En el análisis numérico, el valor situado en el percentil 5 puede llamarse P5; también se puede estudiar la media de un tramo de los peores resultados. Pero ese umbral del 5 % no es el peor resultado posible, ni podemos calcular con precisión una distribución de la felicidad de una vida.

Por eso, aquí resulta más útil imaginar una situación concreta que ponerle nota a la vida: «¿Qué pasaría si estos ingresos disminuyeran?», «¿Y si esta persona tuviera que ausentarse?», «¿Y si este plan se retrasara?». Anotar las dificultades que surgirían y los preparativos posibles ahora puede ser más práctico.

No es posible eliminar todos los acontecimientos adversos. Tampoco sería deseable prepararse tanto que desaparecieran la vida presente y su disfrute. La idea es dejar margen para recuperarse, considerando tanto la gravedad de lo que podría ocurrir como el coste de prepararse.

9. No cuentes las relaciones solo como un seguro para los momentos difíciles

En un análisis de 2010 que reunió 148 estudios prospectivos, Holt-Lunstad y sus colegas encontraron una asociación entre vínculos sociales más fuertes y la supervivencia posterior. Sin embargo, se trataba de una síntesis de estudios observacionales; no demostraba que aumentar el contacto social mejorara la salud de una persona. Estudio sobre relaciones sociales y riesgo de mortalidad

Estos resultados no pueden convertirse en órdenes como «haz más amigos para vivir más» o «cásate y se arreglará». Para revisar tu vida, puede resultar más útil preguntarte si puedes hablar con confianza y si se respetan los desacuerdos que aumentar el número de personas con las que te encuentras.

Tener a alguien con quien consultar un problema puede ser un apoyo. Pero no conviene tratar a las personas únicamente como recursos útiles para nuestras crisis. También tienen sus circunstancias, derecho a decir que no y etapas en las que necesitan ayuda.

Necesitar apoyo por una enfermedad, una discapacidad, la crianza o el cuidado de otra persona no es, en sí mismo, señal de una mala relación. Importa si la carga excesiva está recayendo siempre en alguien, si se puede recurrir a otros apoyos sin asumirlo todo entre dos y si se respetan la voluntad y los límites de cada persona.

Una buena relación tampoco tiene por qué recargarte de energía cada vez que estás con alguien. Respetarse en los días difíciles y sentirse siempre a gusto son cosas distintas.

10. Para terminar, siete preguntas antes de ganar

Cuando emprendas una actividad de resultado incierto, prueba a hacerte estas preguntas:

  1. ¿Qué estoy disfrutando ahora y qué quiero obtener?
  2. Si sale bien, ¿qué quedará? Y si sale mal, ¿qué podré aprender?
  3. ¿Puedo asumir el tiempo, el dinero y la energía física que podría perder?
  4. ¿Estoy eligiendo algo con lo que me siento de acuerdo? ¿Puedo revisar cómo lo hago?
  5. Si participo con otras personas, ¿hemos hablado del propósito, las responsabilidades y la carga?
  6. Si aparecen dificultades, ¿tengo formas de pedir consejo, reducir la actividad o recuperarme?
  7. Aunque no quede un resultado tangible, ¿quiero pasar este tiempo así?

No hace falta tener una respuesta magnífica para todo. Hoy puedes revisar un gasto, decidir a qué hora dejarás de jugar o aclarar una responsabilidad en el trabajo. Es posible empezar con ajustes así de pequeños.

No necesitas eliminar toda la incertidumbre ni convertir todas tus aficiones en trabajo.

Ganar da alegría. Perder sin destrozar la vida cotidiana, conservando el disfrute o lo aprendido, también deja margen para seguir. Se trata de ampliar ese margen y elegir a qué quieres enfrentarte.

La vida no es una única tabla de enfrentamientos en la que maximizar el porcentaje de victorias. Conviene avanzar dejando descansar también a la persona que está al otro lado de la pantalla de estrategia.

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